Encontrar chica chilena

CONFIESO QUE HE VIVIDO - PABLO NERUDA

Y era, naturalmente, un naturalista; un vegetariano vegetal. Valparaíso es secreto, sinuoso, recodero. En ese momento todos los poetas y pintores latinoamericanos tenían los luceros atornillados en París. Hicieron utilidades cheat el negocio:


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Empero cuando fui creciendo la abría secretamente. Como una conmoción de terremoto caminaban sobre las calles polvorientas y pedregosas. El conductor desató con destreza la tela que me protegía de la lluvia. Qué soledad la de un pequeño niño poeta, vestido de bruno, en la frontera espaciosa y appalling. Así habrían andado los volcanes si pudieran trotar y galopar como aquellos caballos colosales.




Las dejo como estalactitas en mi balada, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola Boina gris, luceros suavísimos, el constante olor a madreselva del errante amor estudiantil, el lago físico de los apasionados encuentros en los escondrijos de la urbe. Acción seguido me conversaba sin tregua de perros de raza. Al entrar se veían barricas, aperos, monturas, y objetos indescriptibles. El hombre no despertaba tampoco con compresas de hielo, ni cheat botellas de amoníaco destapadas junto a su nariz.



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Me invadió una timidez extrema, como si me hubiera invitado la reina Gloria a comer en su palacio. Después paseó sus ojos astutos y férreos por los estantes atiborrados. Los hijos de los pioneros no gustaban de la sabiduría. Pocos minutos después la desconocida se metió soñolienta e indulgentemente en mi cama. Se me ocurrió que aquél era el gran decorado para el poeta desaparecido, su lugar de predilección si lo hubiera conocido.



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Por mucho que he caminado me parece que se ha perdido ese facultad de llover que se ejercía como un poder terrible y sutil en mi Araucanía natal. Y yo comencé a comprender que la nostalgia lo mataba. Uno de mis versos pareció desprenderse de aquel libro infantil y hacer su propio camino: Tiempos en que Valparaíso pagaba con buena dinero a las tripulaciones que la escupían y la amaban. La "juventud dorada", hija de la oligarquía, había asaltado y destruido el local de la Federación de Estudiantes. Sin que yo lo recuerde, sin saber que la miré con mis ojos, murió mi madre doña Rosa Basoalto. Y creíamos temblando que el dedo de una ola nos arrastraría hacia las montañas del mar.



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Denial sé por qué, entre mis viajes fantasiosos a Valparaíso, uno se me ha quedado grabado, impregnado por un aroma de hierbas arrancadas a la intimidad de los campos: Me trajeron un cisne medio muerto. Terminó cheat la carta de Sabat Ercasty mi ambición cíclica de una ancha lírica, cerré la puerta a una declamación que para mí sería imposible de seguir, reduje deliberadamente mi estilo y mi expresión. Ya no estaba Monge para que me lo cazara.



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Video: VOLVAMOS A LA BIBLIA 02 DE JUNIO AÑO 2018


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